
Esto podría llamarse... “Y por fin probé el queso”. Que en realidad esto fue así, pero supongo que estás aquí para leer algo más interesante que mi aversión al queso hasta hace unos días. (Confieso, odiaba el queso en todas sus formas mientras no estuviera derretido... manías que le llaman).
Pero esta vez, acepté la invitación de Influenzia para probar la nueva gama de Quesos Angulo, sólo por cumplir una de esas cosas tipo ”atrévete a hacer algo diferente cada día”.
Y ahí llegué yo, cámara en mano, para estrenarme en el mundo de los quesos.
-Total, -pensé-, es queso fresco, no debe tener sabor a nada y lo de la textura así... blandengue... pues con un poco de agua se me pasará.
Pero eso de atreverse a cosas nuevas, a veces te da una grata sorpresa. No sólo la gente de Angulo me contó la historia del queso fresco y su evolución, sino que además, pude catar la diferencia entre en queso fresco tipo Burgo de Arias con el nuevo Angulo.
Sí, los sabores y texturas son diferentes, pero eso ¿cómo te lo explico por aquí?
Fíjate en tu armario. Tienes la camisa blanca que sirve ´pa tó. Que con un par de accesorios puede ser tu fiel compañera en un día de campo y luego, un broche, un collar y estás divina para la oficina. Pues con el queso fresco tradicional, pasa lo mismo.
Un sabor comodín. Que pega con todo, que no resalta, pero que levanta visualmente y nutritivamente cualquier plato.
Ahora piensa en tu adorado LBD (Little Black Dress). Ese ya de por sí, te viste un poco más. Puedes presentarte donde quieras que estarás bien vestida. Pero si a tu prenda quieres agregarle algo más, lucirás aún mejor. Y aquí es donde entra el Queso Angulo. Tiene cuerpo, tiene sabor (sabor tradicional o el de queso de cabra... que también está muy bueno). Por sí solo está rico (sí, mamá “rico” y “queso” en la misma frase...) pero si lo incluyes en tus recetas, le dará un toque mucho más gourmet, las viste más.
No es un sabor comodín, este (en cualquiera de sus variedades) tiene personalidad. Vamos, que te lo puedes comer solo y está muy bueno.
Así que mi primera experiencia con queso (sin derretir) no pudo ser más agradable: encuentro con amigas, bloggers finalmente desvirtualizadas y estrenando el local de LePain Quotidien en la calle Serrano... todo un lujo.
Gracias a InfluenZia por haberme convocado a vivir esta experiencia. Gracias a Quesos Angulo por atreverse a presentarle a las bloggers su producto y por estar ansiosos de recibir nuestro feedback. Y por supuesto, gracias por hacer un pack de esos que no da vergüenza que te encuentren en la nevera. Y gracias a todo el equipo de Le Pain Quotidien porque todo estaba espectacular.