Friday, April 30, 2010

Ahora...

No suelo escribir este tipo de entradas, ni suelo hablar de mi vida personal por aquí. Pero últimamente o mis hormonas están mimosas o mi reloj biológico me está queriendo decir algo. La cuestión es que de un tiempo a esta parte me estoy emocionando con frecuencia con cosas que hasta hace muy poco eran irrelevantes para mi.

Mi peque tiene mucho que ver. Porque es ella quien está generando todo esto que me pasa. Bah, en realidad es ella quien plantó en mi estas sensaciones y la experiencia de estos casi 3 años han germinado produciéndome estas cosas que desconozco y me confunden.

Ahora que ya no tengo tiempo de tomarme el domingo por la mañana para hacerme las uñas, exfoliarme y ponerme mascarilla y estar preparada para afrontar la semana laboral.

Ahora que no tengo tiempo de salir con mis amigas, de tomarme tranquila ese tiempo mío de caminar, despejarme, pensar en cosas intranscendentes y escribir de lo que me pasa para entenderme un poco.

Ahora que mis días se reparten entre dormir pocas horas, llevarla a la guarde, apurar el trabajo para que a las 4.50 quede libre para ir a buscarla y jugar en el parque o mirar las plantas o sentarnos en la puerta de casa a ver pasar gente y charlar. Luego la cena, el baño, su “Patito Feo”, sus charlas y a la cama y vuelta a trabajar hasta que me venza el sueño delante del ordenador.

Ahora que descubro cómo progresan las plantas en primavera y poco a poco vamos asombrándonos con las flores rosas, amarillas y blancas que ayer a la tarde no estaban.

Ahora que es trascendental hacer un paso de gigante para no pisar las hormigas.

Ahora que se me asoma una impensada tripita a lo Homer Simpson que me hace sentir un pequeño muffin en pantalones que hasta antes del embarazo quedaban perfectos.

Ahora que no combino los zapatos con la ropa, porque por prisas no los encuentro o porque simplemente son los tacones que “hacen ruidito” y me los escoge.

Ahora que los foulards son capas de rey, los collares sirven para contar, las tronas de bebés deben convertirse en tronos de reina (porque ya es una mayor, claro) y el papel metálico de cocina es el efecto mágico para una varita de hada madrina.

Ahora que dormir es eso que sucede entre las levantadas por sus pesadillas y las levantadas porque no la oigo.

Ahora que no hay cine, ni fiestas hasta largas horas...

Ahora que la música del coche es infantil y me descubro escuchándola aún sin ella en el coche.

Ahora que soy más ñoña, más sentimental y mucho más fuerte.

Ahora que grito y me peleo con las señoras que empujan en el metro y me acuerdo de toda la familia de los alcaldes cada vez que estoy en una estación sin escaleras mecánicas ni ascensores.

Ahora que los restaurantes se escogen dependiendo de si son fumador o no, sin importar qué comida sirvan.

Ahora que Bob Esponja es un tema importante en la cena, que mi oficina está plagada de dibujitos, que mi bolso es como el de Mary Poppins.

Ahora que mis libros sirven para construir casas, torres y castillos de princesas.

Ahora que todo lo que era quedó encerrado en un recuerdo y lo que soy… pues ya ni tengo tiempo de meditarlo!

Ahora que mis brazos son tentáculos que cocinan mientras abro el horno, corto las patatas, la cojo para que no se caiga, le sirvo agua, me quito el flequillo de la cara, echo la sal, pruebo…

Ahora que respondo a la misma pregunta 20, 30 veces en menos de 1 minuto.

Ahora que todo sucede a 1 metro del suelo…

Ahora, es ella. Y nada más.

Feliz, el día en que me hiciste mamá.

Tuesday, April 20, 2010

Momentos Milford: tés, infusiones, bloggers y tarde de chicas.




¿A qué sabe una charla entre amigas? ¿y un teléfono que no suena un sábado a la noche? ¿Qué sabor identifica un cotilleo extremo sobre cómo fueron vestidas las invitadas a tu boda? ¿A qué sabe el carácter imposible de tu jefe? ¿Y ese abrazo de oso que consuela las penas efímeras y esas que calan hondo?

Milford le pone sabor a todas esos momentos entre amigas con su nueva línea de tés saborizados e infusiones. Una renovada línea que promete acompañar cada una de esas charlas importantes y trascendentales o a las espontáneas.



Y, como ya viene siendo costumbre, InfluenZia me invitó a tener mi primer momento rodeada de bloggers, influencers y, ya, amigas.

Todo comenzó con un mail que prometía mucho mucho: “Te invitamos a disfrutar un momento Milford en la Mansion Blanche."



Y cumplió todas las expectativas. El lugar era perfecto, los sabores de los Milford estaban cuidadosamente acompañados con una selección internacional de pastas secas que combinaban con cada uno de los sabores.

Las invitadas no sólo catamos los tés maridados con esas pastas realmente exquisitas, sino que vivimos de primera mano de qué se tratan realmente ESOS momentos que Milford reclama desde su pack.



Y para completar el concepto, la marca propone una serie de promociones para que ellas vivan “su momento” con sus amigas:
Desde unos días en un Rusticae, un día de chicas con un personal shopper y dinero para poner patas para arriba tu armario, hasta un cambio de look.



Por lo pronto, al día siguiente, estrené a mi peque con un momento de Fresa y Vainilla con un pastel caserito especial para la ocasión y nos quedamos hablando un largo rato sobre colores, animales y sus mejores amigos en la guardería.

Y mi segundo momento... El exquisito Pur-erh con mate y melocotón (que se va perfilando como mi favorito) en una charla vía Skype con mis mejores amigas. Comprobando que sí, estar juntas es ideal, pero no necesitas más que una buena excusa para juntarse (cara a cara o pantalla a pantalla) y charlar.



Gracias a InfluenZia por permitirme descubrir mis momentos Milford y armar un grupo de chicas tan, tan interesante y divertido. Especialmente gracias María Gamero por cuidar todos los detalles para que la experiencia sea realmente inolvidable y gracias a Milford por creer en las bloggers para el lanzamiento de vuestra nueva línea.